domingo, 29 de noviembre de 2015

La identidad del Mosquero Petulante

Quiero comenzar esta entrada en el blog comunicándoos que para escribir el Mosquero Petulante me he despojado -y también me he adornado- de muchas de las virtudes que poseen aquéllos personajes a los que, en alguna u otra forma, describo o defino, a veces con mejor y otras con peor fortuna.

La fundamental es la autocrítica, no la practico, es un ejercicio de ponerme al mismo nivel que aquél que se quedó abriendo la boca y moviendo la orejas a la vista de los peces de un acuario. De esta forma puedo entender mejor la idiosincrasia de los personajes que aparecen en mis textos y así llegar a describirlos.

Por supuesto me muestro soberbio, descreído, incontenible, orgulloso y despechado; no podría escribir esto sin parecerlo. Lo hago por motivos análogos a los anteriores

Cuando alguien muestra su vida, escribiendo sobre sus intimidades, sus pensamientos, sus enganchones, sus obras y su ideología para que todos podamos disfrutar de ellos, se convierte en un personaje, alguno en un verdadero protagonista de un relato continuo en las redes sociales. Yo también soy un personaje que pesca a mosca (primera clave de mi identidad).

Creo que el que esté leyendo esto con la intención de trazar una ruta que le lleve a la dulce venganza, puede dejar ya de leer, aunque alguna clave más daré para que no pierda la ilusión.

Venganza, bonita palabra que encandila al personaje ofendido. Es obvio que hemos alcanzando un nivel de paranoia colectiva en el que los personajes están por encima de la personas que los interpretan. Aquí me muevo bien, yo nunca hablo de personas.

No me gusta arrogarme la representación de nadie, pero creo que alguno se apuntará si digo que hablo en nombre de aquellos que están ya hartos de tanto ruido de cadenas y tanta sábana, de tanto falso profeta y de tanto encumbrado, hablo por todos aquellos que siempre han querido decir lo mucho que les molestan estas actitudes prepotentes, pero no quieren meterse en fregaos con los que ya tienen el culo pelao de dirimir entuertos, el común de los mortales no tiene ganas malgastar su tiempo en aquestas lides y de alguna forma siento que ha descargado esa responsabilidad en mí.

Si entro en un local en el que están varios personajes y digo que en la sala hay un imbécil, y acto seguido de entre ellos sale un ofendido diciendo que por qué le insulto. ¿Alguien me podría decir por qué éste es el imbécil? Yo lo respondería, aunque me suponga una vana y exagerada presunción (segunda clave de mi identidad).

domingo, 22 de noviembre de 2015

Tipificación de pescadores ibéricos



Hace tiempo compartí con mis lectores sendos estudios antropológicos para desvelar la relación entre las voluptuosidades de las mentes circulares en los Nuer (ver http://elmosqueropetulante.blogspot.com.es/2014/08/los-conos-los-bichos-del-rio-o-las.html) y los usos etnofolclóricos y cosmológicos del Homo Alcarreñus (ver http://elmosqueropetulante.blogspot.com.es/2014/09/cosmologia-y-escatologia-usos.html), respectivamente. 

Continuando con el afán divulgativo y científico de este blog, presentamos un nuevo estudio en esta línea. Si tomamos los principios taxonómicos de Linneo (1707-1778) y los posteriores desarrollos de prof. Dr. Aust Von Kigër Genteinteins de la Universidad de West Membrilla, los pescadores pueden ser clasificados en distintos taxones, conforme a cómo se presentan y comportan en el río y en relación al resto de parroquia. He de hacer notar que si bien mis tesis en relación a los presupuestos del prof. Dr. Aust Von Kigër Genteinteins, no serán del agrado de los puristas de la escuela de Aüsrtzky-Wëstung, espero que al menos los filum genéricos propuestos generen un mínimo quorum entre la comunidad científica.
El ego de cada cual es libérrimo de ponerse a prueba en las condiciones que, como en una jornada de pesca, hacen aflorar los acervos más primitivos, pero la parte más evolucionada de nuestro cerebro debería controlar esos comportamientos que algunos intuyen pasionales y que yo concibo como un retraso evolutivo.
Sin perderme en más preámbulos que sirvan a la vez de excusa y de predisposición hacia la postrera opinión que les merezca este texto, lo expongo:

El Ofendido
Aparentemente es un pescador con el que puedes conciliar tus jornadas de pesca hasta que un día te expone el pliego de quejas. Es entonces cuando te das cuenta de que estas pescando con aquella novia celosa de la que huiste por su constante chantaje emocional y por los reproches que enumera uno tras otro y acaban inflamándote las gónadas reproductoras.
Es absorbente, celoso y con muchos complejos. Tiene el vicio de hacerte sentir mal constantemente y son muy altas las posibilidades de que se ofenda por cualquier cosa que hagas, que no hagas o por palabras que digas, o no digas. Es capaz de escindir los lazos más estrechos en grupos arraigados y de buenos amigos. Las redes sociales son su territorio de caza y su desvergüenza es directamente proporcional a su sensación de ser un dios desconocido. Ellos se lo pierden, dicen, pero nutren su ego a base de crear falsos compromisos y, al más puro estilo ayuntamiento corrupto, insinúan permanentemente que les debes favores. Tienen expresión bovina y no se caracterizan por ser unos intelectuales, pero tienen la habilidad de compensar esta carencia con su desesperante pesadez y lloriqueo. Siempre tiene la caña en disposición, lo mejor es evitar su señuelo, pero si lo has tomado tienes que huir de ellos como de la sarna. Un buen consejo es evitar un intercambio de moscas con desconocidos y así lo hace notar la profesora del Dpto.de Psicología Aplicada de la Universidad de Huinggderfgën, Jacinta de Lomo.

El Apocalíptico
Nunca pesca bien menos cuando las truchas se ofrecen, entonces es el tío más feliz del mundo y alardea de lo buen pescador que es. Mientras tanto, que son la mayoría de las ocasiones, sólo pesca aquellos peces que tienen poca estima por su subsistencia. Es de aquéllos que pregonan el advenimiento del fin del mundo que, sin duda, ha comenzado hace tiempo en los ríos. Es indefinido en cuanto a la autoría de las fuentes de su profecía y mantiene un pulso particular con la “administración” (ese ente más indefinido aún) como el origen de todos los males que acechan al pescador de a pie. El que otros pesquen lo achaca a la suerte de saber elegir el momento y el sitio apropiado, la realidad es que es un manta y tampoco le apetece ni tiene la inquietud de aprender más allá de sus limitados conocimientos.
Aparte de estos datos es fácil catalogarle porque adaptará su número de capturas en función de las de los demás, al final de la jornada ha pescado –más o menos- la misma cantidad que la media de los que estaban en el río. Hagan la prueba mintiéndole en número y tamaño. Este especimen se encuentra justo un eslabón por debajo del "Yomás" descrito por al Dr. Rober-to Prieto de la Universidad de Totana en su estudio clásico: "El ansia pura y el afán de protagonismo en la pesca" - en posteriores entradas analizaremos esta tipología descrita por el profesor To-Prieto)

El Exhibicionista
Este tiene más de farandulero que de pescador, sobre todo porque lo que realmente le gusta es la fama. Son los falsos tímidos que van al río cuando nadie los ve para luego llegar con la pieza más grande, después de retratarse con ella y mostrarla públicamente para que la parroquia tenga esa sensación arcana de que gracias a sus artes el condumio estaría garantizado en caso de hecatombe o de cumplirse los postulados del personaje que describimos en la ficha anterior. Aún así, este temor queda marginado y olvidado entre vapores etílicos y sopores digestivos después dar buena cuenta de la pieza –y curiosamente de unas cuantas más que nadie sabe de dónde han salido- en un banquete a mayor gloria del que sabe aprovechar las posibilidades que ofrece el ser más vivillo –o menos escrupuloso- que el resto.
Suele evitar cruzar sus pasos con los de los agentes de la autoridad, aunque habitualmente, de forma implícita, cada parte conoce por donde van encaminados. Su carácter bipolar, le lleva, según lo descrito en el citado libro del Dr. Rober-to Prieto a: mostrar y esconder, mostrar y esconder, mostrar y esconder...lo que hace que en la tipología linneana se le denomine también, "el Tontiloco" o "El Estroncao", por su manifiesta tendencia esquizoide.

El Antropótamo
Ha nacido en el río, las espadañas y los juncos le han visto crecer. Lo sabe todo, no duda de nada, cuantifica y absolutiza cada información que recoge del natural. Se sabe el nombre vulgar de cada bicho que los peces se pueden llegar a comer. Brinca de peña en peña como arroyo preñado de primavera. Controla y estima con exactitud el censo poblacional residente y ocasional en cada poza, corriente, rasera o parado. Sabe con exactitud los horarios de alimentación de los peces,  de la cópula de los insectos y de sus puestas de huevos, del croar de las ranas y de cada uno de los pescadores que frecuentan el río. Conoce todos modelos de cada marca de cada componente de la equipación de un pescador. Conoce y ha utilizado todos los modelos de moscas que existen y sabe cuándo  y por qué tiene que utilizarlos ya que tiene criterio. Se lee todo lo que sobre pesca se publica y pontifica con la sabiduría adquirida en cualquier medio en el que haya más de tres (palmeros) que le hagan caso. Su blog se actualiza con una frecuencia inusual sobre todo de recopilaciones..
Es infalible, pero para su desgracia no tiene tiempo de pescar. Es lo que la profesora Jacinta de Lomo ha dado en llamar "Phantomas", un híbrido entre la tipología del "Yomás" y el taxón del "Fantasma Común de río".

Por el momento no queremos extendernos más en la descripción taxonómica, y por mor de la brevedad, les emplazamos a la publicación de un nuevo artículo que continúe y concluya la enumeración conforme a lo propuesto por prof. Dr. Aust Von Kigër Genteinteins de la Universidad de West Membrilla.

domingo, 15 de noviembre de 2015

1º Concurso de fotografía “Lazarillo de Tormes también quiere salir en Mosquero Petulante”

Bases del Concurso

I. Objetivo
Para empezar a crear tradición, el concurso de fotografía “Lazarillo de Tormes también quiere salir en El Mosquero Petulante”, quiere dar la oportunidad a los lectores de su blog a exponer y dar a conocer sus instantes más especiales de truchas en el río Tormes de toda esta temporada 2015.

El jurado pondrá especial atención a aquellas imágenes que capten y proyecten la esencia de la pesca en el río Tormes y la alegría de compartir con nosotros sus su trofeos y vivencias en la ribera.

 II. Participación

A través del perfil de Facebook “Fundación El Mosquero Petulante”, enviando adjuntas las fotografías a través del mensajero.
Deben cumplirse las siguientes condiciones:
a.) El concurso está dirigido a fans y seguidores de El Mosquero Petulante.
b.) Las fotografías, pueden ser en color o en blanco y negro y deberán llevar título, ocurrencia o tontunas en función de las sensaciones del momento, pueden ser del tipo:
  • “Vuelve a tu medio maese pintona”.
  • “Gracias por el buen rato que me hiciste pasar”.
  • “Una trucha es un animal demasiado valioso como para ser pescado una sola vez (Lee Wulf)”.
  • “Captura y suelta forever”.
  • “Que os jodan frietruchas”.
  • “Con un 0,05mm y en 10 segundos”.
  • “Esta noche me tiro a la Paqui”.
c.) Las fotografías presentadas deberán ceñirse a la tradición fotográfica del río y reflejar lo más fielmente posible la idiosincrasia y el buen hacer de los pescadores que frecuentan el río Tormes; en esta línea, obtendrán mayor puntuación las fotografías que presenten todas o algunas de las siguientes características:
  • Debe demostrarse de manera fehaciente, que el pez lleva más de cinco minutos fuera del agua durante la sesión fotográfica (reloj o cronometro a modo de referencia en fotografías sucesivas).
  • El pescador sujeta hábilmente el pez por las agallas para que no escape.
  • El pescador fotografía el pez en la arena seca de la orilla, previo reboce del mismo.
  • El pescador fotografía el pez encima de una superficie de hormigón o piedra bien expuesta a sol.
  • Montaje de 10 a 20 fotografías consecutivas, del pescador con el mismo pez desde varios lados y con todos y cada uno de sus amigos en diferentes posturas graciosas, chocando las manos y enseñando el pulgar.
  • Fotografía del pez fumando un cigarro.
  • Fotografía del pez fumando un porro (accésit).
  • Fotografía del pescador sujetando el pez con los brazos completamente estirados, adjuntando justificante médico de luxación de hombros y codos. Los pulgares, como es habitual, deberán ser más grandes que la cara del pescador.
  • Fotografía retocada al máximo posible de contraste y saturación de color.
  • Fotografía del pescador con gorra de marca, camisa de cuadros y gafas oscuras.
  • Fotografía del pescador con una trucha donde se aprecie bien la marca de las cañas que vende.
  • El pescador lleva camisetas cantosas y de colores chillones.
  • Fotografía del pescador con el pez, y la cámara apoyada en el coche lejos del río.
  • Fotografía de la trucha goteando sangre.
  • Fotografía del pescador dándose el lote con la trucha y a las malas, un besín.
La Fundación se reserva el derecho de extractar o reescribir los textos de los autores si son reproducidos, así como eliminar del concurso y no publicar en su muro aquellas fotos que no sean de mal gusto y/o ofensivas.

III. Los datos personales que se deben aportar

Nombre en facebook

IV. Calendario

1. El periodo de participación se abre el 15 de noviembre y termina el 31 de diciembre del 2015 a las 24 horas.
2. El fallo del jurado se hará público el 16 de enero del 2016 en el muro de la Fundación El Mosquero Petulante.
3. Todas las fotos, se publicaran esa misma semana. Indicando cuales han sido las ganadoras
4. El concurso puede quedar desierto si las obras presentadas no presentan la calidad requerida.
5. El fallo del jurado es irrevocable e irrebatible.

V. Premios

Primer premio: edición facsímil de “El Señor de los Perdigones”, descarga en exclusiva.
Segundo premio: Guía de pesca y personajes de la Tierra Media, descarga en exclusiva.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Claudio. El Gallito de la montaña.


Claudio es gallito pardo rancioso, una variedad única de la raza de su comarca. En su pequeño corral, hace y deshace a su antojo, es el gallito alfa.
De maneras burdas, cuando no  toscas, ha conseguido desplazar y echar del corral a los inmejorables gallos indios y a otros que pardos como él, daban la mejor pluma.
Claudio cortijero, dispone del corral como suyo y reparte el maíz que el granjero compra, pues también lo hizo suyo.
Claudio habla en nombre de todos los corrales de la zona, aunque no sea su portavoz, proclamando en redes sociales; ¡soy el líder, soy el rey, soy el único, soy el elegido! Sorprende ver que ha dejado a los demás sin voz.
Amigo de sus amigos, le dicen cuando sus palmeros lo ensalzan; pero gran enemigo de sus antiguos amigos y gran enemigo de todo lo ajeno a su corral y por tanto de los enemigos que tan poco le cuesta hacer. Enemigo de otros corrales, enemigo de los granjeros, enemigo de otras razas de gallos; ¿acaso le quedan ya amigos?
Claudio escribe en la hoja parroquial y cierra solo el círculo de su ya cada vez más pequeño corral. Todos ven como mengua el pábilo de su vela y apenas queda ya una tenue luz que se ve a lo lejos.
Pardo rancioso, pluma para cercos de perdigones y anzuelos disfrazados de mosca.
¡Tu tiempo ya ha pasado!
La Pintona Pinturera

domingo, 1 de noviembre de 2015

El Señor de los Perdigones. Capítulo 22

Los montadores ocuparon sus respectivos sitios. Allí estaban los hermanos del Círculo Prefecto, el Montaraz de Al-carria-narüll que montaba moscas más espeluchás que una gallina matá a escobazos, Pacügitor Hierbaverde con su inseparable pipa, Azjerotamir y otros muchos que habían venido desde los cuatro puntos cardinales de la Tierra Media, desde Rohinleönhin, a Cuen-cadur , pasando por Gallithormil o Astur-natur; allí también estaba el mismísimo Mago de la Perfección Liz-arg-daril y el Mago Disecabichos Anduroig Toucedörnïll, pero no había ni rastro de Saurancho y Gollumero.
Todos tomaron sus bártulos y comenzaron la faena. Unos montaban efémera, otros, tricos, había quien se afanaba en montar terrestres y aún Azjerotamir se atrevió a montar una mosca de salmón, mientras el montaraz de Al-carria-narüll comenzaba a montar un alicuéncano más feo que un pie sin uñas.
Fcodo se comía los puños de rabia, mientras veía como curiosos, admiradores y demás pelotas se acercaban a las mesas a ver cómo se desarrollaba la sesión, pero en un alarde de autocontrol al que no estaba acostumbrado, consiguió no dar un grito y proclamar a los cuatro vientos que él era el mejor, el único montador genuino de cuantos estaban allí –con el permiso de Azjerotamir al que mostraba un respeto reverencial desde tiempos inmemoriales-.
Allí entre los curiosos podía ver cómo se afanaban los montadores y cómo los segundones de la pesca los admiraban, mientras él con desprecio reconocía a cada uno de ellos. Reconoció  al Senescal de Saurancho, Vitüriduril Flequillolacio, al infame Gloin Rojo, a Protureduir Lengua de Serpiente, al Mago Azul Gügardosul; el propio Lagutlas estaba allí tras haberle abandonado en Astur-natur, junto con Frhäntürin el enano trepador, el mismísimo Mago Blanco corrompido por las artes de Saurancho y aliado ahora de Gollumero, además de gran Mago del Ego Virutuir y su séquito de palmeros . Algunos orcos segundones le hacían la rosca al orco a Hag-ürug-gil que también había acudido, el virrey del Törmeduril Carmin Pisanur y sus dos adláteres Axel Petro Trimortino y Bossarias Güestia. Ninguno de ellos merecía estar en la memoria de los hombres y en los anales épicos de los elfos que hablan de la pesca a mosca, pensaba Fcodo, excepto él mismo y quizás Azjerotamir.

-    Fcodo- interrumpió Sam los pensamientos de su amigo- ¿no hemos visto aún a Gollumero y a Saurancho a pesar de lo que nos aseguró Xanegar?-.
-    Algo hay que no cuadra, pero aún así debemos esperar hasta que acabe esto. Me extraña que Saurancho no intente subyugar a todos con el montaje del Perdigón Único en esta reunión. Es el lugar y el momento propicio. En un solo acto podría someter a todos los montadores de la Tierra Media –dijo Fcodo mientras se pasaba la mano por la papada en significativo gesto de preocupación-.

Al punto, los montadores fueron terminando sus obras y cuando el último lo hizo, Tronchapeines tomó de nuevo la palabra.

-    Queridos amigos y admiradores, éstos son los montajes que nos han presentado los expertos en esta sesión – dijo mientras señalaba los tornos que encima de la mesa mostraban las moscas terminadas-.

Todos se arremolinaban alrededor de las moscas y comentaban los montajes, preguntaban a los montadores y curioseaban los materiales con los que habían sido hechas. Unos decían que las moscas de los Hermanos del Círculo Prefecto eran buenas, todos sin excepción admiraban las moscas del Gran Mago de la Perfección Liz-arg-daril. Otros miraban las moscas del Montaraz de Al-carria-narüll y decían que eran buenas para pescar el Padre Tajordarhüll, mientras otros decían que no les gustaban porque parecían hechas con los pelos del sobaco de un albino. Entre todo el tumulto, Tronchapeines tomó una vez más la palabra.

-    Esto no ha sido todo amigos, aún hay un último plato que he reservado para todos vosotros…
Fcodo y Sam se acercaron a la tribuna y se escondieron tras el grupo de Perdigoneros del Norte que protestaban por no haber visto montar a ningún maestro perdigón alguno. Sam, para disimular comenzó a protestar junto a ellos, mientras Fcodo le vigilaba de reojo, pues sabía de las malas artes de los Perdigoneros competidores y de los hechizos que eran capaces de lanzar a los incautos.
Por la esquina derecha tras una mampara se escucharon unos pasos que se acercaban a la mesa en la que se habían montado las moscas y allí frente a Sam y Fcodo aparecieron solemnemente sus dos archienemigos, Gollumero y Saurancho.

-    Sam, no les mires a los ojos, evita su mirada directa o te verás arrastrado al abismo negro de su negra conciencia – dijo Fcodo mirando atrás con cautela por la cercanía de los Perdigoneros a su amado Sam-.
-    Fcodo, yo voy a por ellos, yo los crujo… -dijo Sam mientras se echaba delante de forma decidida-.
-    Tente Sam, aún no es el momento. Esperemos el instante oportuno. Recuerda nuestro objetivo. Debemos destruir el Perdigón Único y hasta que no lo hayan montado, nada provechoso sacaremos de un enfrentamiento abierto –dijo Fcodo, sujetando el brazo de Sam-.

Saurancho y Gollumero tomaron asiento y comenzaron a sacar sus herramientas: torno, pinzas, tijeras, portabobinas… y del fondo de una bolsa un bote de epoxy de los chinos… ¡¡¡y las gafas de culovaso que le arrebataron a la Comunidad de Degustando Ricas Pitanzas en el Monte!!!.

-    ¡¡Malditas alimañas!! – masculló Sam-.
-    Espera Sam, aún no…

Saurancho sacó un anzuelo del dieciocho forjado por las expertas manos de los Reyes Antiguos de los Enanos en los tiempos de Valinor. Fue forjado en mithrïl extraído de las entrañas de la montaña por las duras manos de los Enanos Mineros de Constamoria. Pasó una bola dorada de diente de Dragón que se había torneado de una pieza tras la derrota de Smaug en la Colina Solitaria, cerca del pico Öjcehaun, hasta el ojal y lo fijó en el torno. Comenzó a atar el hilo de montaje de seda que tejieron las expertas manos de las doncellas de los elfos de Alto Jardín. Tomó el portabobinas con la brinca venenosa y la enrolló a lo largo de la tija del anzuelo mientras todos los presentes quedaban absortos en un trance que les impedía pensar en nada más que en el Perdigón y eran atrapados por la negra conciencia de Saurancho.

-    ¡¡ Sam, no mires, no le mires a los ojos. Evita mirar los destellos del Perdigón o te verás esclavizado como todos estos desdichados!! –dijo Fcodo  en un tono desesperado a su amigo mientras un resplandor dorado iluminaba la estancia-.

Llevó el hilo de montaje hasta la cabeza del Perdigón y anudó el hilo. Tomó el epoxy de los chinos y lo impregnó a lo largo de la mosca.

-    Arrrggg…uuugggg…Saurancho,SeñorOscuro…arrrggguggggg…Gollumero…Gollumero…mi Tessssoro…recuerde que es importante dar el epoxy en forma cónica…Gollumero…Gollumero…Mi Tesssoro…los conos, las siluetas, Gollumero…uuuugggg… - balbuceaba Gollumero mientras Saurancho extendía con cuidado el epoxy ante una audiencia fuera de sí, en trance, poseída por una fuerza oscura, atrapada en una nube negra que sobre ellos se cernía-.

Saurancho tomó las gafas de culovaso y se las puso, y en ese preciso instante se oyó un grito desgarrador entre el público.

-    ¡¡¡Ahora Sam, a él, su mirada hipnotizadora está mermada por los cristales de culovaso y no puede dominar nuestras mentes!!!. ¡¡¡Por la ética mosquera, por los buenos y viejos maestros mosqueros, por la única y verdadera pesca a mosca, a más decir, a mosca seca, destruyamos el Perdigón!!!

Fcodo se abalanzó sobre la mesa de montaje manoteando y empujando con la tripa. De un manotazo tiró el torno y el perdigón calló al suelo cerca de Sam.

-    ¡¡Cógelo, cógelo y destrúyelo Sam!! – gritó Fcodo fuera de sí-.

El Perdigón Único estaba en el suelo, allí junto a los pies de Sam. Brillaba, resplandecía con un aura dorada que hacía imposible apartar la vista de él. En un instante eterno pasaron por la mente de Sam imágenes de ríos, montañas, truchas como barras de pan de a kilo. Una voz retumbaba en su mente: te daré todas las truchas que quierassssss, serás el campeón entre los campeonesssss, yo arrodillaré a tus pies a tus rivalessssss, serás un grannnn campeónnnnnn, todos tus enemigosssss quedarán condenados a pescar en los intensivos con berberecho de lataaaaaaa…- decía una voz profunda, extraña, propia de otros tiempos y otros mundos-.
Sam dudó, se intentó resistir a la tentación del Perdigón. Lo tomó en su mano sin poder apartar la mirada del resplandor que emanaba de él. Lo puso a la altura de sus ojos con la palma de la mano extendida y lo miró, con los ojos perdidos en su infinito fulgor. Cerró el puño poco a poco, en un esfuerzo titánico de resistencia, levantó el brazo apuntando a la ventana abierta que estaba junto a la puerta de salida, echó el brazo hacia atrás… Fcodo, en el suelo siguió con sus ojos como en cámara lenta la lucha de su amigo contra el dominio que sobre él ejercía el perdigón, atónito, con la boca abierta,  la frente sudorosa, la cara de pánfilo y la papada temblona.

-    ¡¡Tíralo Sam, tíralo a la calle, no lo mires, tíraloooooooo!!- gritó desgarradoramente soltando un puñado de pepitos por la boca-.

Sam giró la cabeza un instante, miró a su amigo Fcodo, volvió a mirar el Perdigón y en un gesto rápido y decidido, armó el brazo lo proyectó hacia delante y se metió el Perdigón en el bolsillo de la camisa de Degustando Ricas Pitanzas en el Monte.

-    ¡¡¡¡¡ Nooooooooooo, noooooooooo….!!!!! –aulló Fcodo al ver cómo Sam Bolsabás se guardaba el Perdigón Único en el bolsillo- …¡¡¡noooooooo…!!!.

Sam Bolsabás se giró sobre su viejo compañero del alma que había conocido hacía unos meses y mirándole a los ojos, le dijo:

-    Amigo, la moral mosquera y esos rollos está muy bien, pero al ver la luz del Perdigón Único he comprendido cuál es el sentido de mi vida además de recoger botellas en el río y meterlas en las bolsas de basura amarillas: voy a competir.
-    ¡¡¡¡ Nooooo…abominación…has caído en el más profundo de los abismos, a más decir, en el más insondable de ellos!!!!.

Todo quedó suspendido en un instante eterno, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. Una luz dorada iluminó la instancia mientras una melodía de arpa élfica y voz de doncella de de los elfos de Alto Jardín cantaba una vieja balada de los tiempos de Isildur. Todos los allí presentes estaban como congelados en un fotograma fijo y sólo Sam Bolsabás y Fcodo se movían lentamente. El primero se giró hacia las mesas en las que los expositores comerciales mostraban sus artículos y con un paso ralentizado por un instante infinito tomó una caña de 11 pies en su mano, un carrete Vivarellinör cargado únicamente con nilon, una sacadera más ancha que una espuerta de vendimiar y salió por la puerta mientras Fcodo, en el suelo, con el brazo extendido, continuaba profiriendo un grito continúo.

-    ¡¡¡Noooooooooooooo…..!!!.

Sam Bolsabás desapareció por la puerta y en ese instante el resplandor dorado cesó y todos los presentes volvieron a su sí.

-    Joder –dijo Tronchapeines-, ¿cómo te ha dado por tirarte a la mesa de montaje como un jabalí, cacho acémila? No sabemos ni dónde ha ido a parar el torno con la mosca. Saurancho, venga móntate otro que éste tordo nos ha reventao la toma. ¡¡Seguridad, seguridad, saquen a este alborotador de aquí!!

Fcodo fue invitado a salir de la estancia y se sentó en el quicio de la puerta de entrada lamentándose para sus adentros por lo sucedido. Había perdido a su amigo del alma que había conocido hacía unos meses, y se había forjado finalmente el Perdigón Único.

-    Oiga Señor, ¿sabe si se puede entrar todavía a la sesión de montaje? Estoy aprendiendo a pescar a mosca y me han dicho que aquí podría aprender a montar viendo a los mejores –dijo una voz dirigiéndose a Fcodo-.
-    Muchacho, ¿cómo pescas?- respondió Fcodo levantando tímidamente la mirada-
-    A seca señor, me gusta pescar a seca- respondió el muchacho-.
-    Ven. Quizá yo pueda ayudarte. Yo soy un aprendiz, empero, mis lecciones las tomé de los grandes maestros mosqueros que fraguaron la verdadera moral mosquera en las orillas del Padre Tajordarhüll -dijo Fcodo poniendo pecho palomo-.

-    Vamos caminando y te contaré algunas cosas y así puede ser que algún día pesques conmigo. Atisbo en tu mirada que por tus venas corre verdadera sangre mosquera, a más decir, mosquera de pescador de mosca seca- continuó Fcodo, mientras ambos nuevos grandes amigos del alma se alejaban hacia el Oeste, con el sol poniéndose, indicando la ruta a seguir para llegar más allá del Mar del Oeste donde vive Val-Erielrond sableando a los que le visitan y pescando truchas como barras de pan de a kilo que nunca se agotan-.

FIN