lunes, 28 de julio de 2014

Pintona Pinturera en homenaje al Mosquero Petulante

Por qué, por qué, por qué…
¿Por qué la vil falta de sentido del humor y la falsa modestia?
¿Por qué el egocentrismo exacerbado?
¿Por qué los complejos de la infancia reflejados en opiniones de redes sociales?
¿Por qué han denunciado y censurado al petulante mosquero?
Tiempos de charlatanes que sin encajar sorna e ironía, solo se escuchan a sí mismos.
Malos tiempos de inútiles disc jockeys de las letras y los textos.
Malos tiempos…

Quiero rendir homenaje a ese gran personaje que nos despierta de la cotidianidad y refleja la carencias a las nos estamos acostumbrando. Este poema de El Cuco va dedicado a él.


martes, 22 de julio de 2014

Artesano, mosquero y buen caballero…

Y así lo quiero: artesano, mosquero y buen caballero, que luzca en su copa pluma de ave, pluma de ingle, pluma de moño: la pluma más rara, una pluma de barba, una pluma vistosa… una pluma emplumada.
Artesano, mosquero y buen caballero, con cara de bobo, con rostro de torpe, que sea muy tonto, que sea de baba, ¡qué digo baba!: del bote. El tonto más tonto de cuantos los halla. Que su cara de tonto refleje su alma. De buche generoso y cara de pan, con cara redonda, y altanería de troncho. Con voz de pito y papada de obispo, que sepa de duendes, de hombres, de honor, de orgullo… de moscas, de líneas, de cañas… de babas…

Artesano, mosquero y buen caballero, que sorbe del plato, que taje la hogaza, y al punto y sin ten, se taje el dedo y la uña; se taje una uña…

Artesano, mosquero y buen caballero, de púlpito púrpura, que igual sirva para denunciar capitostes o remamar huevos. Que lama un buen culo allende los mares y si los mares son muchos, lo lama más cerca. Que persiga fantasmas, molinos, espantajos y bichos con alas.

Artesano, mosquero y buen caballero, egoísta, altanero, que quiera los ríos para él y su parentela. Que busque autobuses, llene camiones, con grupos de “amigos”, de esos “del alma”. Que los llene todos, los meta en el agua y los lleve a sorber del río, el río de las hadas.

Artesano, mosquero y buen caballero, que confunda al vecino con amigo del alma, al conocido con compadre de sangre, y a la postre, y sin ton ni son, los llame “mi amigo”, con cara de tonto y boca de albarca.

Artesano, mosquero y buen caballero que apelotone las plumas, que apelmace los hilos, que amase los cuerpos y abulte cabezas, que remate sus palomos, con manos de cerdo y gusto de lerdo. Que sea artesano, que destripe terrones, que monte engendros multicolores.

Artesano, mosquero y buen caballero, que diga verdades, las medias verdades, escupa mentiras y grite sandeces. Relate patrañas, cuente lo indecible y no diga nada. Que cuente milongas, que cuente batallas, que escriba en inglés, en castellano, que recite en fabla. Que tire la piedra y esconda la mano, que diga que dice, y no diga nada.

Artesano, mosquero y buen caballero, que hable del alma, que mezcle Castilla, Asturias y España. Que diga “maese” con voz cortesana, que hable de truchas, de ríos, de moscas y trallas. Que coma torreznos y cene fabada, que hinche la panza, que diga “pintonas”, que hable de “amigos”, y cuentos de hadas.
Artesano, mosquero y buen caballero… mejor, no lo quiero…

domingo, 20 de julio de 2014

Un libro de encargo

Supongo que, a la vista de la calidad de las entradas de mi blog, un editor me ha propuesto que escriba un libro sobre la idiosincrasia del pescador que utiliza el sedal pesado como método de engaño para los peces.

Este tipo de propuestas siempre engordan suficientemente el ego como para, cuanto menos, planteártelo. Pero por detrás de este tipo de propuestas se asoma la psicología del ego, el ego siempre quiere algo imposible, porque sólo puede existir con lo imposible. Nunca podrás colmar el deseo, el ego seguirá empujándote hacia más y más: más afán de protagonismo, más poder de comunicación, más notoriedad en el mundillo, más amigos de pesca, más capturas por encima de las normas éticas, más codicia de reconocimiento. Donde encuentres “mas”, debo recordar que es el lenguaje del ego y no hay modo de satisfacer el ego, como no andemos listos y nos descuidemos, está siempre pidiendo más.

Esta sería la primera razón para canalizar mi modestia y no tratar de influenciar con mis opiniones a través de un medio por el que hay que pagar por acceder a él y, en que la mayor parte del beneficio que genera se lo llevan los que aportan el soporte y la comercialización, vamos los que desde siempre han sabido poner en práctica algo tan liberal como es el ganarse el pan con el sudor de el de enfrente.

Pero me mueven otras razones, no menos trascendentes, para declinar la invitación. Las expongo:

Llevo años revisando lo que, sobre pesca con sedal pesado y señuelos artificiales, se ha escrito. Y afirmo que, salvo honrosas excepciones, existen editores que se ha atrevido a publicar auténticos bodrios que, bajo el amparo del compadreo y un cierto atontamiento  que existe entre los pescadores de mosca que les impele a comprar cualquier artículo sin contrastar su calidad; les ha pillado con la guardia baja y se han visto abocados a abonar el peaje de comprar -y hasta a veces de leer- ejemplares lamentablemente editados, de muy dudosa calidad literaria y en los que se incluyen, además, infinidad de faltas de ortografía.

Reniego, por tanto, de los oportunistas que liban de blog en blog y que desde su altura de miras divisan a cuatro juntaletras a los que doran la píldora para que puedan dar rienda suelta a su demostrada  inmodestia. Y también reniego de que algún escrito mío se pueda comparar con estas publicaciones.

Y ahora el argumento fundamental: vivimos tiempos en que la razón dormita, los miedos despiertan, lo atávico se despereza, los temores primitivos nos poseen, las pesadillas plagadas de engendros y fantasmas, de seres imposibles y espectros que vagan errabundos nos invaden sin tregua. En esas estamos, rodeados de estúpidos que propagan sus estupideces que admitimos como si fueran dogma de fe, creíamos haber avanzado lo suficiente en educación como para tener nuestro propio criterio, pero parece que es mejor que nos lo impongan, siempre tendremos alguno por ahí que estará dispuesto, líbrenos Dios de ellos y de sus amenazas.

domingo, 13 de julio de 2014

lacedemonios versus austrohúngaros

Hubo un tiempo ha, en que los textos se entendían y se escribían para tal fin, los escritos servían para transmitir mensajes, emociones e ideas que han perdurado; y así ha sido desde la noche de los tiempos.
Pero felizmente, para algunos iluminados este tiempo ya ha pasado; ya no hace falta saber leer, basta con que te suenen la letras y que mezclándolas formen palabras; lo que signifiquen juntas, por si solas o para qué se utilicen da lo mismo, es suficiente con que se consigan seguidores que alimenten el ego de literato, aunque sean también un poco deficientes.

¡Ay de aquél que no quiera diferenciarse!, aquél que  ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo ha intentado, a menudo estará solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo, aunque ese precio sea el del ridículo.

El imprescindible aliento que recibirá de aquellos que, deseosos de interpretar los sinsentidos y desvaríos del diferente no repriman su entusiasmo, será el báculo en el que se sustenten nuevas osadías léxicas que, como una bola de nieve que baja una cuesta, crecerán hasta que algún día choquen contra las duras rocas de la realidad.

Los que se han dejado llevar por esta mala resaca estarán perdidos por siempre en la inmensidad del mar de la indiferencia, pero aquellos a los que todavía les queda una candela de lucidez, no deberían dejarse arrastrar por esta marea de mediocridad.

domingo, 6 de julio de 2014

Pintona Pinturera; a la caza de fauna mosquera

Más de 100 moscas secas y perdigones junto con 5 cañas Sages; Trofeos que guardo de mis cacerías por el Padre Tajo ¡ay Padre Tajo! En tus azules aguas mis opérculos reflejaron la imagen de infelices pescadores que no conocían el don que escondía bajo mi librea barrada. Harta de escuchar las mismas chorradas de todas las semanas (dos docenas, media docena, docena y media…) decidí abandonar mi celeste palacio y conocer mundo.

El vecino Lozoya me dio una de cal y otra de arena; Tuve que huir desesperadamente cuando al asomarme vi un espécimen que con la caña de pescar, dibujaba conos, triángulos, óvalos y flechas en la superficie, a la vez que espantaba a las hermanas madrileñas con enormes gorriones de faja roja. Y dije para mis adentros; Dos minutos más mirando y escuchando, y cual moza en noche de bodas, me habría entregado sumisa a los cormoranes.

Como aventurera desesperada, y sin perder la linde del agua fresca y la montaña; llegué a Gredos donde pude toparme de nuevo con dos especímenes de colección. Gangoseando palabros extraños, Laurel y Hardy destripaban torno con aberraciones que posteriormente, lanzaban cual pelotaris para risa de mis morenas primas de por allí.

Pensé profundamente, rio abajo los habrá peores;

Y así fue.

Un rosario de uniformados con camiseta fluorescente que cantaban a la vez la misma canción, plantados cada 20 metros, peinaban las deliciosas corrientes de esta tierra que vio nacer a mi más idolatrado aventurero; el conductor de invidentes. Dándose cremita unos a otros dejé a esta extraña secta de tendencia raeliana para conocer el Norte, el gran Norte.

Arribé a tierra de imponentes montañas y abundantes aguas oxigenadas. Primas pintonas que parlaban alemán y checo me hicieron pensar que mi viaje hubo de tener una pasada de frenada.

Ni en mis más temidas pesadillas imaginé lo que pude ver allí. Espantapájaros con caretas fabricadas con fotos de unos gaznápiros que dedicaban el tiempo a perseguir pollos con una sacadera para desplumarlos. Esas mismas caras que pude ver en el rio moviendo una lombriz en vara de 5 metros; tiempo hacía que no veía este tipo de artes y que mis primas alemanas engullían sin pudor.

Tanta deficiencia dentro y fuera del agua me hizo añorar mi querida tierra manchega, mi Padre Tajo y Hermano Gallo.

Decidí regresar y pensé que cazar personajes extraños y aberrantes, no era campaña para toda una vida, pero si entretenimiento de fin de semana.

De esta guisa, recibiome mi Cuco a orillas del río hermano, con profundos y emotivos versos que me recordaron lo que realmente me une a estas aguas.

Nunca encontraré fuera, lo que ya tengo en casa.

Sed felices.