lunes, 30 de junio de 2014

Homenaje a un divulgador

Quiero rendir un homenaje postrero a un gran divulgador que termina su devenir, un caballero que siempre ha sabido entender el saber popular y la tradición. Una persona que ha puesto por encima de su labor como periodista un plus de opinión en sus informaciones, abandonando los límites de la deontología periodística en pos de generar polémicas en las que ha participado activamente a favor de los que han entendido la pesca como una explotación –a ser posible económica- del medio y en la que prime las artimañas del primero que llegue o del que menos escrúpulos tenga. 
Desaparece con su programa una difusión generalista de una opinión anclada en la usanza en la que destaca la falta de evolución hacia nuevas ideas y nuevas formas de interrelacionar con el medio, que tanto ha favorecido la despoblación de los ríos de los peces “que le sobran”. Algunos estamos de enhorabuena.
Un adalid de la productividad en la pesca sin ponerle límites, en la que nunca su opinión ha puesto distingos a favorecer la tradición frente a la conservación, aborreciendo, denigrando y hundiendo cualquier avance a favor de la pesca sostenible ni de la conservación del medio.
Muchos ex-pescadores le estarán agradecidos. Yo no.

domingo, 29 de junio de 2014

Lo noble y lo innoble en el noble arte de la pesca a mosca

“Pero si caso es que de malo te quieras tornar bueno, y de cruel en humilde, y volverte a la buena y verdadera creencia que yo tengo, yo quitaré la batalla…;con tal que cuando yo aquí viniere junto conmigo hagamos guerra y daño a aquellos que, dejando la verdad, defienden y creen en lo mentiroso”.
 (Las Sergas de Esplandían, 415/a)
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El luengo trochar del mosquero desde lo prístino de sus comienzos no está exento de tentaciones que desvíen su atento anhelo de convertirse en un verdadero caballero mosquero.
Las trampas y embelecos que por su senda hallará por doquier serán cantos de sirenas, de Hadas, de Xanas, que empero, llevan a la perdición del auténtico espíritu caballeresco que la pesca a mosca encarna. Las sagradas aguas habitadas por maese pintona, corren el peligro de ser profanadas por multitud de tenebrosas sombras…

¡¡¡ Oh, noble mosquero, huye de las obscuras sombras de los capitostes !!!, ¡¡¡ oh, caballero mosquero, abomina de los grandes prebostes que tras trompetas y fanfarrias, esconden la vulgarización del noble arte de la pesca a mosca !!!.
Ya los viejos y buenos mosqueros, los mosqueros de antigua estirpe, marcaron el recto camino del trochar, y ahora, los advenedizos y los recién llegados, pretenden destruir lo que noblemente  aquéllos construyeron, a más decir, lo que los antiguos, nobles y buenos caballeros mosqueros sangraron.
Nada más noble en el noble arte de la pesca a mosca que pescar noblemente en las nobilísimas aguas habitadas por maese pintona…y a mosca seca. Nada más zafio y aborrecible que permitir hollar el sagrado tálamo de la ribera a ferreteros armados de arteros engaños que imprimen mácula en lo que sus dedos alcanzan.

El verdadero espíritu del caballero mosquero se rebela ante la sinrazón, ítem más, le repugna la ignominia de la falta de razón, de los que no supieron heredar los sagrados principios del noble arte de la pesca a mosca –seca- y dilapidan la herencia de los viejos camaradas, de sus enseñanzas y costumbres, de su sabiduría asaz de conocimientos y abren las puertas de la sacra ribera que habita maese pintona, a “los otros”, a la turba, a la plebe que, metal en mano, mancillan los brillantes ocelos rojos, de la que para nosotros es un espíritu de la ribera, un hada de las puras y cristalinas aguas.
El primer principio de los verdaderos caballeros mosqueros pasa pues por retornar al prístino origen donde todo empezó y en el que los buenos y viejos mosqueros arrancaron de las aguas tramos exclusivos para el solaz de los mosqueros en exclusiva, al margen de mancilladores que nada entienden de la nobleza que imprime la práctica del noble arte de la pesca a mosca.

Fdo. El Mosquero Petulante.

miércoles, 25 de junio de 2014

El ocio contra la pesca

Durante los años 80 del pasado siglo, algunos investigadores sociales sostuvieron que en las sociedades desarrolladas se encaminaban hacia una “sociedad del ocio”: gracias a los avances tecnológicos, el trabajo quedaría reservado a las máquinas, mientras que la intervención humana en el proceso, cada vez más especializada, iría siendo paulatinamente más reducida y menos necesaria. Como consecuencia, se auguraba un aumento de la productividad a medio plazo (al fin y al cabo el fin de esta sociedad siempre fue la productividad y, como es sabido la productividad responde a la fórmula de producto dividido por número de productores) y con ello la liberación de tiempo de trabajo por tiempo de ocio.


El avance de la tecnología está provocando la aparición de un “tiempo libre obligado” cada vez mayor y para la persona que vive en una sociedad industrializada la facultad de usar el ocio se está atrofiando. Este tipo de persona teme el ocio porque lo enfrenta consigo mismo y trata de mantener su tiempo libre ocupado con asuntos que lo evaden de una realidad que le estresa y desagrada, como la pesca.

En este blog vamos estudiar la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. Deberíamos preguntarnos por los fundamentos últimos de la pesca y de todo lo que la rodea. Del objetivo para lograr una comprensión teórica de la pesca y de los principios últimos generales más elementales de lo que hay, para tener como fin conocer la verdad más profunda de los ríos, por qué son lo que son; y, aún más, por qué son.

En tanto disciplina de la estructuración de la pesca material como un sistema natural de sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía de la naturaleza. La pesca es absolutamente contingente y no ha de adecuarse a orden racional alguno. El único conocimiento posible ha de basarse en la experiencia (intuición sensible), la distinción entre esencia y existencia es solamente una distinción de razón y de hecho cada existencia tiene su propia esencia.

Espero compartir con vosotros las ideas básicas que sustentan la idiosincrasia del pescador por encima del personaje que va a por peces en pos de sacrificar su tiempo de ocio.