domingo, 11 de enero de 2015

Carta del Mosquero Petulante a los palmeros


En aquellos tiempos llegó un profeta de los valles altos, que con ideas inconexas, un notoria disgrafia disléxica y con un soberbia inusitada consiguió crear un grupo de seguidores que a pesar de no entenderle quisieron encumbrarle como el nuevo mesías.

Sus partidarios fueron denominados palmeros y rápidamente se encasillaron en dos nuevos grupos, los que le daban palmadas en la espalda y los que con palmas desacompasadas intentaban seguir sus bambollas.
Los primeros se mostraron personas sin escrúpulos que, a pesar de saber sus deficiencias y la limitación de los conocimientos del proclamado por ellos mismos, se los ocultaron y alimentaron su ego para exponerlo públicamente y que todos pudiéramos  saber de su advenimiento. Por supuesto que no dudaron ni un momento en intentar descifrar sus diatribas y parir a medias sus elucubraciones para que consiguiera rápidamente sus aspiraciones.

Los de las chorreras en la camisa no dudaron en aceptarlo porque tenía buena carta de presentación, algunos engañados porque su lenguaje era tan incomprensible que desbordó su entendimiento y aceptaron sus tergiversaciones como un dogma de fé, otros por no entender lo que les transmitía y no querer demostrarlo, lo reconocieron sin recapacitar.

En cualquier caso la arrogancia que utilizó creó un cierto temor a la réplica en los no habituados a tratar con falsos profetas y una cierta indolencia en los que realmente sabían interpretar las escrituras, lo que le permitió hacer ostentación durante una temporada. También provocó sopor e indignación en los que trataban de leer sus escritos y conocían sus antecedentes, a ellos se enfrentó y excomulgó para no soportar el lastre que  pudiera suponer en su trayectoria.

Un día, como tantos otros falsos profetas con pies de barro, desapareció y nadie volvió a acordarse de él.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Taller de análisis de Montaje. Moscas secas y la huella intrínseca derivada anterior.

En el montaje de moscas y la pesca exhibicionista de salón, existe cuatro factores que debemos tener en cuenta para que nuestra imitación sea superlativa además de transgresiva e intrusiva.
La primera y no menos importante, es tener un torno de montaje.
La segunda, en cuanto a la relatividad de los fenómenos del montaje, andar con anzuelos, plumas y pelos.
Finalmente, la tercera y en acción de montaje expresivo, hay que ver en la cuarta dimensión de la mosca,  la famosa y archiconocida huella intrínseca derivada anterior. Jake&Finn en 1955, hablaron por primera vez de este fenómeno en su famoso tratado “shittingflies”, una joya por desgracia descatalogada.

 
Puede apreciarse claramente, que la imitación de la derecha lleva implicita la huella intrínseca derivada anterior y la de la izquierda, no.

Si no sabéis  calcular esta huella intrínseca derivada anterior en vuestras moscas secas, no pescaréis ni la mitad de lo que lo hago yo. Es así, la pesca en ríos de dos palmos de profundidad y tres de ancho, enseña estas perogrulladas;  pero no por ello voy a dejar de explicar, sucinta y claramente, que es la huella intrínseca derivada anterior y sobre todo, como aplicarlo en acción de pesca. Desgranemos este fenómeno definido por Jake&Finn:
En primer lugar, la huella. Por ejemplo de un tricóptero. Hay que decir que sin zapatos, el trico no deja huella y ahí ya estoy dando demasiadas pistas.  Zapatero a tus zapatos. Es evidente e incandescente, en el lance, cuando las posturas en el río son obtusas, que  la huella marca la diferencia. Cada fibra de pelo o dubbing, deberá cubrir en abanico invertido toda la tija, con una densidad media de fibras (entre el máximo y el mínimo) y por supuesto en base a los colores del tono de las piedras del lecho de cada río. Es ahí donde las truchas toman rápidamente la decisión y debemos estar preparados. Cualquier error se traduce en incomprensión de los peces y perplejidad ante los acontecimientos. Es fundamental prestar atención.

 
Pescador, abordando de manera correcta, una postura fluvial obtusa.

En segundo lugar, intrínseca, de uno mismo, con su mecanismo. Externamente nunca será lo mismo que cuando es de uno, ¡acabáramos!
Ahora llegamos a la parte fundamental, una mosca debe ser derivada en la huella. Si, así es, con  la derivación de los pelos o fibras del cuerpo hacia un lado y hacia el otro (recordad, en abanico invertido), la imitación transcurre en un “impás” de fenómenos incipientes, que al final hacen que las truchas estimulen sus receptores alimentarios y su instinto asesino se vea potenciado en 4 o 5 nanosegundos (hay estudios científicos recientes que hablan de hasta 8 nanosegundos). Evidentemente, se cumple  la ley de la botella a rajatabla, porque de lo contrario va para allá,  nunca la traemos y moscas sin derivada, ya lo he dicho; no pescan.
Por último y no menos importante, la huella debe ser anterior, porque si es posterior, nunca la veremos.
Ya solo os queda ir al rio y probar estas imitaciones fruto de la observación exacerbada y condicionada. Veréis el resultado. Es asombroso como las truchas detectan estos detalles de nuestras moscas.
En un próximo artículo, daré más pistas acerca de otro factor importantísimo, el reflejo circunflejo tetraédrico, o lo que es lo mismo, como perciben las truchas las ondas extra sensoriales a la hora de atacar una imitación y cómo podemos enterarnos de ello.
No os perdáis la próxima entrega, es muy interesante y nadie hasta ahora había tratado esta materia.
Pintona pinturera

domingo, 12 de octubre de 2014

El sofismo

Cuando rascamos un poco más allá del simple acto de pescar y la afición se encauza como un medio para subsistir, pueden darse varias versiones según las circunstancias y el devenir del visionario. Si el elegido tiene mimbres de ilustración no dudará ni un instante en difundir, negro sobre blanco, su sabiduría y su verdad a los que, desgraciadamente, en el reparto no fueron agraciados con ese don.

Estábamos acostumbrados, en los pocos medios de comunicación que le dedicaban una columna de opinión a la pesca, a leer a los mismos vehementes que poco cambiaban su razonamiento y su ideario, si acaso se lo intercambiaban con sus camaradas y antecesores para no caer en interminable repetición, por supuesto sin ningún éxito porque utilizaban los mismos pero explicados de otra forma. Básicamente trabajaban los mismos argumentarios bajo convencimiento y conociendo que sus editores lo esperaban porque era lo que supuestamente demandaban sus lectores, a saber:

  • Críticas inclementes contra el gestor (una figura que representan como ingrata, ignota e incorpórea), tanto por hacer como por no hacer, alguien tiene que cargar con el mochuelo.
  • Veneración de la figura del honrado pescador, aún a sabiendas que a muchos a los que se está dorando la píldora llevan en el fondo de su alma un furtivo latente que en cualquier momento asoma. Nunca tiene ni tendrá culpa de nada.
  • Defensa a ultranza de la muerte del animal como fin último del acto de pescar. Ninguno ha conseguido, a pesar de intentar camuflarlo, deshacerse de este atavismo grabado a fuego en su genética.
  • Inmovilismo radical, cualquier tiempo pasado fue mejor. Todo evoluciona menos la pesca. Se sitúan en su arcaico edén particular y no saben salir de él a pesar del cambio constante de las condiciones y las circunstancias.
  • Utilización de la demagogia sin tapujos apelando a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas de su público para ganar su apoyo.
  • Los que no siguen sus principios son sus enemigos. Aunque también les enseñe la cara buena porque sabe tratarlos, no dudará en utilizar cualquier arma dialéctica en su contra.

Para todos estos fines han utilizado, sin ninguna vergüenza, verdades a medias y argumentos falsos pero de apariencia verdadera con la pretensión de confundir, cuando no engañar, a sus lectores u oyentes (definición exacta de lo que es un sofista).

Afortunadamente están de capa caída y cada día son menos atendidos y menos creíbles. Pero ¿quién sabe si es mejor tener a alguno de estos figurones doctrinando a las mesnadas o que se hagan cargo otros más populistas y con menos posibilidades intelectuales pero con nuevos medios a disposición? Quizá haya suerte y alguno de los que entren al relevo se haya descolgado de los vicios y manipulaciones descritos en este artículo.

sábado, 4 de octubre de 2014

La pedantería

Cualquiera que haya seguido este blog habrá sacado, entre otras, la conclusión de que aborrezco la chabacanería, la falsa modestia y la arrogancia, pero tanto o más huyo de la pedantería como medio utilizado para destacar.

No seré yo el que diga que en el punto medio esta la virtud, porque obviamente mi personaje no está en él; si tuviera que elegir entre todas estas condiciones tan humanas, sin duda saldría corriendo, pero si de escribir se trata sobre una de ellas, la pedantería puede resultar de lo más terapéutico para mi castigado intelecto por tanto osado con acceso a publicar sus impulsos, convulsiones y ocurrencias.

Leamos, pues, estas dos definiciones que reconocidos pensadores españoles han identificado en sus congéneres:

Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio.

El intelectual pedante oculta su ignorancia bajo la pretenciosidad.

Ya tenemos un punto de partida, según los autores de estas frases un pedante es estúpido, ignorante y pretencioso. No dista mucho en esto de los interfectos que hasta ahora hemos tratado, por lo que se puede decir que están hechos de la misma materia, pero existe un matiz importante que los diferencia de aquéllos: tiene estudios, lo que le da más posibilidades para incrementar estos vicios. Una verdadera lástima, porque el mismo esfuerzo hubiera hecho la sociedad para que algún otro con menos posibles hubiera aprovechado tanto derroche para sufragar esta impostura y, por supuesto, dándole la posibilidad de adquirir ese adulterado barniz cultural nos hemos perdido el poder disfrutar de otro de esos particulares personajes que habitualmente nutren mis artículos, aunque afortunadamente de estos últimos existe un filón inagotable y cada día se descubren más.

En un mundillo tan heterogéneo como es el que formamos los pescadores, existen, ¡como no!, nichos reservados a los pedantes. Identificarlos no es difícil, ofrezco algunas pistas.

Utiliza mucho los anglicismos en sus explicaciones y a veces, directamente, se expresa en el idioma inglés utilizando términos técnicos para demostrar que está en un nivel superior a los que no entienden ese idioma (o no entienden lo que él cree que es ese idioma). Cree quedar guay entre los que se acomplejan voluntariamente por no saber interpretar sus escritos (porque él, en si mismo, se cree guay), pero con un somero análisis podemos observar que no deja de ser ésta una situación grotesca, tanto para el transmisor del encriptado mensaje como para el receptor que lo asimila sin ningún tipo de reflexión.

Otro de sus vicios es creerse en posesión del don de la eterna e irrelevante discusión, puede plantear interminables y fatigosos temas con los que debatir hasta la extenuación y si, por desgracia para el resto de los que tengan que hacer el ingrato sacrificio de atender, en el medio donde se encuentra impartiendo su perorata existen más individuos de su especie, la situación tiende a convertirse en una pesadilla pseudo-intelectual con tintes cursis en la que hay que ser una persona con la cabeza muy bien amueblada para tomárselo con el suficiente humor como para descojonarse de los contendientes y no caer en el más absoluto de los tedios. Eso si, cuídate de descojonarte en silencio, porque para demostrar tu ironía o sarcasmo, debes ser muy delicado -o muy campechano- para poder hacerlo en público, porque si te pillan en renuncio serás un proscrito en el paraíso de la pedantería y, si alguna razón inconfesable y fundamental te ata a ese edén, nunca llegarás a comulgar con ellos ni alcanzarás el nirvana que proporcionan los ríos más secretos y prístinos.

El pedante tiende a hacer recua e incluso llega a asociarse con sus semejantes para encontrar el calor que les deniegan los que después de sufrirlos los aborrecen. Entre ellos sienten una relación amor-odio que se refleja en sus tormentosas relaciones ya que, si ni ellos mismos se aguantan, poco van a hacer por aguantar a otro semejante. Sucede que al mismo tiempo se necesitan porque son los únicos que se comprenden y de esta forma unen sus destinos y crean una alianza de pedantería que hace taparse la nariz a los incautos que se les acercan.

No he nombrado entre las cualidades y vicios que acompañan a los pedantes uno que sin duda les delata desde el primer momento y que debe poner rápidamente en precaución a todo aquél que no desee ser cautivo de su artimañas dialécticas y de sus demostraciones empíricas de andar por casa, o por el contrario a aquél que sabiendo donde se mete podrá estar atento para preparar toda su artillería de sorna para dispararla en el momento que asome un flanco débil el pedante. Se trata de la impertinencia, no hace falta describirla porque todos la descubrimos rápido, pero si conviene estar atentos para detectarla desde el primer momento.

Creo que con estas notas el lector ya está preparado para localizar a estos individuos y obrar en consecuencia, yo personalmente me lo paso muy bien disparando a su línea de flotación.

sábado, 27 de septiembre de 2014

El special one

Mi autoimposición de escribir sobre los particulares especímenes que habitan algunos nichos de la fauna piscatoria no es gratuita. Se fundamenta en la búsqueda de un equilibrio universal que quiero conseguir contrarrestando el tonelaje de sus egos con la liviandad que ofrece mi irreverente pluma a un lector desazonado ante tanta vulgaridad y expectante de algún atisbo de juicio, o por lo menos de sentido común, en el panorama de las publicaciones sobre pesca en internet. Tarea ardua y desagradecida donde las haya por la que no busco otro reconocimiento que el desprecio que he encontrado en mi recorrido; que para mi personaje, y viniendo de quienes viene, es el mayor de los aprecios y la mejor valoración que puedo imaginar, gracias.

He querido dejar fuera del artículo de los “fenómenos naturales” a este paradigma porque, una vez traspasado en límite terrenal de éstos, entra a formar parte de lo que clasifico como “fenómenos sobrenaturales”, y esa categoría de egocéntrico merece un apartado especial, tan especial como ellos.

Lo primero es reconocerlos, solo hay que estar atentos a pequeños detalles. El special one tiene un altísimo grado de narcisismo, lo que le delata con facilidad:

Los narcisistas son muy manipuladores para lograr lo que quieren, por lo que buscan pusilánimes o incautos como aliados, los palmeros ya vendrán solos, que son abundantes.

Obligan a otros a realizar cosas que no quieren, simplemente por sus necesidades y preocupaciones egoístas, lo que implica que la parte gorda del trabajo se la llevan otros mientras a ellos solo les cae el mérito. Hay que prestar mucha atención a esta faceta tan delatora porque además buscan su particular perfección y todo lo que hagas estará mal si no está visado y aprobado por ellos.

Es imposible conseguir que den su brazo a torcer puesto que contender con alguien que sólo se preocupa por sí mismo es una tarea inútil, utilizará su gracejo para que por lo menos te tragues tu pena con pan, pero te la tragarás sin remedio. Si en algún momento no le queda otra al cándido que montar en cólera, verá como, cuando su bonhomía le lleve al apaciguamiento compartiendo unas cervezas, se podrá dar por jodido porque, además de obtener un gran pesar por haberle ofendido, le tocará pagar todas las rondas sin remisión.

Suelen tener alguna habilidad  psicomotriz destacada que explotan y divulgan sobremanera (los palmeros de las redes sociales para esto son armas de difusión masiva) y no dudan en  la obtención del éxito a cualquier precio. Desgraciadamente para sus allegados este precio no es sólo económico, porque tiene el special one la capacidad de priorizar sus necesidades narcisistas en lugar de las tuyas y además, una vez desenmascarado, mantienen en sus víctimas rencores duraderos que les hace malgastar una energía que podrían orientar en otras causas.

Ya he dicho que están al margen de algo tan prosaico como el dinero, ya que tienen suficiente habilidad para escaquearse en el pago mediante excusas y recursos muy bien estudiados y, de vez en cuando, utilizando su desparpajo y su pétreo rostro, no tienen escrúpulos en atizar un rejonazo a algún desdichado que posteriormente desecha dejándole con un boquete en la cuenta del banco a modo de lucro cesante. Todo esto, para mayor oprobio, lo acompaña haciéndose el ofendido y con un premeditado teatrito en el que simula que ha sido el escaldado el que han provocado la dramática ruptura, para esto no dudan en aprovechar el frágil estado emocional en el que lo deja y también su temor a la exposición al ridículo de haber sido manipulado de tan vil manera (algo parecido les pasa a los timados).

El objetivo de estos sablazos no es otro que el de reinvertir en sí mismos los réditos que han obtenido y se las apañan para que los tangados no digan nada públicamente por no parecer tontos, esto recuerda mucho a los personajes de la picaresca y del hampa que ahora, por lo que se ve, se visten con ropas modernas y disfrutan de reputación en las redes sociales.

Si alguno después de leer este texto tiene trato o se encuentra con uno de estos buscavidas; o tiene un espíritu masoquista, o es que no ha entendido lo que he escrito y tendrá merecido sufrirlo si no es capaz de separar su destino de él.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Cosmología y escatología. Usos etnofolklóricos y usos alimenticios en el Homo Alcarreñus

Como ya adelantamos en anteriores entradas de nuestro blog y prometimos a nuestros lectores, hoy os presentamos datos muy interesantes sobre un nuevo hallazgo de una cultura que se implantó en el periodo Solutrense en las estribaciones de la Sierra Norte de Guadalajara, heredera directa de las tradiciones de los pescadores-recolectores del Congo.

Los estudios de Evans Pritchard sobre los Nuer y su cultura -al que dedicamos un anterior artículo en nuestro blog y que reveló la circularidad de las mentes voluptuosas y la generación de los conos a través de los catetos- fueron claves para dirigir los estudios e investigaciones del profesor Dr. Rühgissterin de la Univ. de Puinghten que se centró en el estudio de una nueva subcultura solutrense en la zona de Campillo de Ranas en busca de la influencia de los Nuer en los pueblos del norte de Guadalajara y que desembocó en el descubrimiento del Homo Alcarreñus.



Fig.1 Vídeo de la adaptación ritual del baile de los Nuer, según lo descrito por el profesor Dürrfhtenisted, realizado por parte del H. Alcarreñus 

Fig. 2. Ejemplar adulto del “Tonto de Toronto”,
según reconstrucción realizada por el profesor
R. Görfthueltil y su equipo del Departamento de
Antropología Cultural de la Universidad de
East Navalcarnero.
Los rasgos antropológicos distintivos del H. Alcarreñus están cerca de los descritos por Fhürgesnky en sus estudios del Homo Torontensis y el Homo Minnesothensis, más comúnmente conocidos como “el tonto de Toronto” y “el nota de Minessota”. Buche prominente, papada colgandera, aparato fonador atrofiado que generaba voz de pito, o en palabras del propio profesor Fhürgesnky: “lo que viene siendo, cara de bobo”.

La actividad del H. Alcarreñus, según el profesor Rühgissterin, se centraba, fundamentalmente, en la pesca con mosca y en hinchar el buche cuanto podía siempre que realizaban sus incursiones de pesca, que solían extenderse un día completo, aunque según los restos encontrados en el yacimiento de Campisábalos por parte del profesor Wështteindruggen, podían llegar a prolongarse a lo largo de dos días con pernocta incluida, y extenderse más allá de su territorio hasta las estribaciones del Sistema Ibérico al límite del Padre Tajo. En el caso de estas incursiones de mayor duración no era extraño que se pertrecharan de camping-gas que les permitían elaborar, desde paellas, a migas con chorizo y panceta, e incluso una pichichana.
Fig. 3 Restos de migas con chorizo y panceta hallados por el profesor
Wështteindruggen en un yacimiento de H. Alcarreñus en el Alto
 Tajo a la altura de la Falaguera.
Este hallazgo muestra la capacidad de desplazarse del H. Alcarreñus
en busca de nuevos nichos de pesca, con estancias fuera de su territorio
habitual de pesca. 
En cuanto a su imaginario cosmológico y según los vestigios descubiertos en el yacimiento de La Huerce por Ruddigër Humplisnpott, el H. Alcarreñus era de usos animistas, con tendencias a la idolatría. Adoraban a la Pacha-Mama y a un río al que todos los años peregrinaban en procesión ritual a partir del solsticio de verano, a ponerse hasta las catolas y pescar truchas, al que denominaban “Padre Tajo”.

 Según grabados encontrados en algunos yacimientos, también veneraban a un comerciante que se transfiguró en gurú y que según  leyendas descubiertas en los papiros del Henares muerto por debajo de Azuqueca, voló al occidente y regresará algún día con su vadeador Simms ceñido al cuerpo para redimir a todos los mosqueros descarriados envuelto de gloria y con una caña Sage de línea 9 en la mano con la que fustigará a los pescadores impíos y conducirá a su grey al paraíso de las fuentes del Padre Tajo, al que sólo accederán los de alma mosquera pura y allí vivirán felices por siempre pescando truchas a mosca y comiendo migas para desayunar.
Fig. 4. Grabado hallado en la zona del río Cristóbal por el profesor Khörkheimer de la Universidad de Winsconsy and Brazatortas, de indudable manofactura del H. Alcarreñus. Nótese la figura del gurú a contraluz empuñando su caña Sage y con el texto “Vengo en breve” que identifica su naturaleza humana de comerciante antes de su transfiguración.
La idiosincrasia propia de la cultura del H. Alcarreñus en lo tocante a los usos alimenticios y cosmológicos, así como sus costumbres piscatorias siguen siendo un filón inagotable de estudio para la Antropología Cultural que a buen seguro traerán a la luz nuevos descubrimientos sobre esta apasionante subcultura solutrense y de los que informaremos puntualmente a nuestros fieles lectores en este espacio de divulgación científica.

Les emplazamos a que sigan nuestro blog para seguir desvelando juntos en futuros artículos los usos y costumbre de esta apasionante cultura.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Oda al plumón de capón. Desconsuelo, mal rollo y desazón.

Pluma parda de pardillo varón,
flor de escoba, sarrioso y zarrapastroso.
Pardo acolchado;
de inspiración oriental hortera y pomposo.
Indio negrisco cabreado,
poco oscuro, beligerante y mal empollado.
Palometa, jeta.
Corzuno, tontuno.
Acerado y a la vez errado y herrado.
De pardo encendido y langareto,
¡vaya careto!
Gallito rubión cabezón.
Plumón de capón,
cuanto juego diste, campeón.

La Pintona Pinturera