No soy de esos que le dan
demasiadas vueltas a las palabras para transmitir los mismos mensajes, cada una
de mis diatribas trata una temática en la que me impelo a participar con un
punto de vista poco habitual, personal y, por supuesto, con la lengua depilada.
Pero no es así en el
pertinaz regodeo en la iteración que practican los mermados venidos a más, los
taimados rentistas de la demagogia, los interesados creadores de opinión, los
complacientes divulgadores de mezquindad y los espabilados capitalizadores de estos
esfuerzos. Todos movidos por ese ardoroso y excelso sentimiento patriótico que les empuja
a aplicar la ley del embudo en pos de propio beneficio intentado hacer creer
que su gracia es lo mejor para los comunes.
Pues bien, como no quiero
ser repetitivo, la insistencia es un atributo que les cedo a los que a costa de
dar vueltas a los mismos temas –y desde los mismos puntos de vista interesados- piensan que
es posible que algún día les funcione con aquéllos que tienen difícil
distinguir entre el polvo y la paja,
os propongo que releáis “La coherencia irracional”, que viene bien en este
momento en que parece que algunos se han vuelto a subir al púlpito.
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